Casi ningún cliente sabe cuántas URLs tiene su propia web, y no es un fallo suyo: entre páginas antiguas, subdominios, contenido archivado y URLs que quedó sueltas de migraciones anteriores, el número real casi siempre sorprende. Tener ese inventario completo es el primer paso antes de cualquier auditoría SEO, rediseño o migración. Te contamos cómo sacarlo.
1. Rastrea el sitio con una herramienta de crawling
Screaming Frog SEO Spider es la referencia para esto. Configura el rastreo para que cubra todas las secciones del dominio, incluidos subdominios y áreas protegidas por contraseña si las hay, porque un rastreo a medias te da una foto incompleta. Al terminar, exporta el listado completo de URLs detectadas y ya tienes la base sobre la que trabajar.
2. Revisa los registros del servidor
Los logs del servidor guardan el historial de todas las peticiones que ha recibido tu web, y ahí aparecen URLs que un rastreo normal no pilla, como páginas antiguas que ya no enlaza nadie desde dentro del sitio pero que aún reciben visitas de enlaces externos. Con una herramienta de análisis de logs filtras ese volumen de datos y sacas el listado real de URLs solicitadas.
3. Comprueba el sitemap
El sitemap.xml, normalmente en la raíz del dominio, es la lista oficial que le pasas a los buscadores. Si no está actualizado, Google puede estar indexando (o dejando de indexar) páginas que ya no reflejan la estructura real de tu sitio. Si no tienes uno generado, cualquier plugin SEO de WordPress lo crea en minutos.
4. Usa el operador site: de Google
Buscar «site:tudominio.com» en Google te devuelve las páginas que tiene indexadas ahora mismo. Es un chequeo rápido y gratuito, pero solo te enseña lo indexado, así que no cuenta URLs archivadas, bloqueadas por robots.txt o que aún no se han rastreado.
5. Consulta el Wayback Machine
El archivo de Internet Archive guarda versiones antiguas de casi cualquier web, y ahí puedes encontrar URLs que existieron en el pasado y ya no están activas. Es especialmente útil cuando quieres redirigir tráfico de enlaces externos que aún apuntan a páginas que desaparecieron hace tiempo, algo habitual tras un rediseño o cambio de estructura.
6. Cruza los datos con Analytics y Search Console
Google Analytics y Search Console te dicen qué URLs reciben tráfico real y cómo interactúa la gente con ellas, incluidas páginas que no aparecen en el menú de navegación pero que siguen sumando visitas. Además, Search Console avisa de errores de rastreo que conviene revisar antes de que afecten al posicionamiento del resto del sitio.
Por qué merece la pena hacer este inventario
Tener un mapa completo de tu sitio, con lo activo y lo archivado, es la base de cualquier estrategia SEO seria. Sin ese inventario es imposible decidir qué contenido actualizar y qué eliminar, como explicamos en nuestro artículo sobre cómo gestionar el contenido antiguo en un sitio de noticias. Y si tu web va camino de un rediseño o un cambio de CMS, este listado es también el punto de partida obligado, tal y como detallamos en nuestro checklist de migración web y en nuestra guía sobre estrategias de migración web para cambiar de CMS sin perder SEO.
Preguntas frecuentes
¿Con qué herramienta empiezo si solo puedo usar una?
Screaming Frog es la opción más completa para un primer inventario, porque rastrea el sitio entero y te da un listado exportable en minutos. La versión gratuita ya cubre hasta 500 URLs, suficiente para sitios pequeños.
¿Por qué el operador site: de Google no basta?
Porque solo muestra lo que Google ha decidido indexar en este momento. Deja fuera URLs bloqueadas, archivadas, con noindex o que aún no se han rastreado, así que da una visión parcial del sitio real.
¿Para qué sirve revisar los logs del servidor si ya tengo el sitemap?
Porque el sitemap solo recoge lo que tú (o tu CMS) has decidido incluir, mientras que los logs muestran las URLs que de verdad reciben peticiones, incluidas páginas antiguas fuera del sitemap que siguen atrayendo visitas de enlaces externos.
¿Cuándo conviene hacer este inventario de URLs?
Antes de cualquier auditoría SEO, rediseño o migración de CMS, y de forma periódica en sitios grandes con publicación constante, donde conviene repetirlo al menos una vez al año.



