Llegar a una reunión sin haber mirado antes quién es la otra empresa se nota casi de inmediato, y no juega a tu favor. Ricardo Tayar, fundador y CEO de Flat 101, lo señalaba hace poco en LinkedIn: acudir sin haberse informado sobre el interlocutor es un error más común de lo que debería, y no solo pasa factura a nivel personal, también a la imagen de la empresa que representas.
Tres cosas que mirar antes de sentarte a la mesa
No hace falta pasarte media mañana investigando. Con revisar estos tres puntos antes de la reunión ya llegas con ventaja:
- La web de la empresa: ahí están sus servicios, sus proyectos, su historia y cómo se define a sí misma. Con esto evitas preguntas genéricas del tipo «¿y a qué os dedicáis exactamente?», que dejan claro que no te has molestado en mirar nada.
- Las noticias recientes: una búsqueda rápida en Google News te dice si han lanzado un producto, cerrado un acuerdo o cambiado de dirección hace poco. Mencionarlo en la conversación, aunque sea de pasada, demuestra que llegas actualizado.
- Sus redes sociales: LinkedIn sobre todo. Qué comparten, con qué tono y quiénes son las voces más visibles del equipo te dan pistas de cómo se presentan al mercado y cómo conectar mejor con ellos en la reunión.
La diferencia entre estar presente y aportar
Una reunión no debería ser un simple trámite que se marca en el calendario. Llegar preparado te permite hacer preguntas que aportan valor de verdad, en lugar de las que cualquiera podría sacar de la primera página de resultados de Google. La improvisación se nota rápido y transmite desinterés, mientras que demostrar que has invertido tiempo en conocer a la otra parte genera un respeto mutuo que abre la puerta a mejores acuerdos. Este punto de partida encaja con lo que contamos en nuestra guía sobre cómo planificar y llevar a cabo una reunión con un cliente, donde entramos en el resto del proceso: agenda, roles y seguimiento posterior.
Un hábito, no un trámite puntual
En Colorvivo lo aplicamos como norma antes de cualquier reunión con un cliente nuevo o un posible colaborador, porque ese esfuerzo previo termina notándose en la calidad de la conversación y, con el tiempo, en la relación que se construye. Si te interesa ese vínculo a más largo plazo, en nuestro artículo sobre cómo construir una buena relación con tu cliente recogemos cómo mantener esa confianza más allá de la primera reunión.
Las reuniones que de verdad valen la pena no son fruto del azar. Llegar informado es, muchas veces, la mejor carta de presentación que puedes llevar.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo dedicar a investigar antes de una reunión?
Con 15 o 20 minutos revisando web, noticias recientes y redes sociales suele bastar para llegar con una visión clara del interlocutor, sin necesidad de dedicarle toda la mañana.
¿Qué pasa si no encuentro información reciente sobre la empresa?
Con la web y el perfil de LinkedIn suele haber suficiente para preparar preguntas relevantes. La falta de noticias recientes no es un problema, simplemente dedica algo más de tiempo a entender su propuesta de valor.
¿Esta preparación aplica también a reuniones internas de equipo?
Sí, aunque el enfoque cambia. En reuniones internas conviene revisar el estado del proyecto y los puntos pendientes antes de entrar, en lugar de información externa sobre una empresa.
¿Cómo se nota en la práctica que alguien no se ha preparado la reunión?
Con preguntas genéricas que ya están respondidas en la web de la empresa, referencias desactualizadas o directamente no saber a qué se dedica el interlocutor. Suele notarse en los primeros minutos.


