Cuando necesitas comprimir una imagen suelta y no te apetece instalar nada, Squoosh resuelve el trámite en segundos desde el propio navegador. Es una aplicación web de código abierto de Google Chrome Labs que combina sencillez y potencia sin subir tus archivos a ningún servidor.
Qué es Squoosh y cómo funciona
Es una aplicación web progresiva que comprime imágenes y las convierte entre formatos sin tocar sus dimensiones. Todo el proceso ocurre en local, en tu propio navegador, así que las imágenes nunca llegan a subirse a la nube.
Basta con entrar en squoosh.app, arrastrar la imagen y ajustar las opciones. La ventana dividida muestra el antes y el después en tiempo real, así que puedes mover la calidad hasta encontrar el punto exacto donde el archivo pesa poco sin que se note.
Lo que ofrece Squoosh
- Múltiples formatos: convierte a AVIF, JPEG, MozJPEG, PNG, WebP y sus variantes, útil para adaptarte a lo que pida cada plataforma o navegador.
- Compresión ajustable: una barra deslizante controla el equilibrio entre tamaño de archivo y calidad visual.
- Opciones avanzadas: redimensionado directo desde la herramienta y ajustes finos de optimización cromática según el formato.
- Vista comparativa en tiempo real: la ventana dividida deja ver el resultado antes de descargar nada.
- Todo en local: nada se sube a servidores externos, así que no hay dudas de privacidad con material sensible.
Cuándo conviene Squoosh y cuándo no
Squoosh es perfecto para el día a día: comprimir una captura antes de mandarla por correo, ajustar una imagen suelta para redes sociales o probar rápido cómo se ve un formato nuevo sin instalar nada. No requiere cuenta ni instalación, y funciona igual en Windows, Mac o Linux con solo abrir el navegador.
Donde se queda corto es en el trabajo por lotes. Si necesitas comprimir carpetas enteras de forma habitual, con perfiles distintos para web e impresión, o quieres borrar metadatos EXIF de golpe, conviene una herramienta de escritorio pensada para ese flujo. Ya hablamos de una alternativa así en comprimir imágenes en local con ImageForge, pensada precisamente para el volumen que maneja una agencia.
Código abierto y disponible para personalizar
El código de Squoosh está publicado en GitHub (repositorio aquí), así que quien quiera desplegarlo en su propio servidor o adaptarlo a un proyecto concreto puede hacerlo sin pedir permiso a nadie.
Comprimir bien las imágenes, sea con Squoosh para el uso puntual o con una herramienta dedicada para el volumen de una agencia, sigue siendo de lo más rentable que puedes hacer por la velocidad de carga de una web. Si quieres ir más allá del peso del archivo y pensar también en cómo interpretan esas imágenes los buscadores, te interesa nuestra guía sobre cómo optimizar imágenes para Google Lens y ChatGPT Multimodal.
Preguntas frecuentes
¿Squoosh es gratis?
Sí, es gratuito y de código abierto, sin límites de uso ni necesidad de crear cuenta.
¿Squoosh sube mis imágenes a algún servidor?
No. Todo el procesamiento ocurre en tu navegador, en local, así que el archivo nunca sale de tu equipo.
¿Puedo comprimir varias imágenes a la vez?
Squoosh procesa una imagen cada vez. Para lotes grandes de forma habitual, una app de escritorio con procesamiento por carpetas resulta más práctica.
¿Qué formato de salida conviene elegir?
WebP es la opción más equilibrada para web hoy en día. AVIF pesa aún menos con calidad similar, aunque conviene comprobar que el navegador de destino lo soporte bien.
Fuente: Administración de Sistemas



