Cada vez que escribes una dirección web en el navegador, hay un sistema entero de registros DNS trabajando por detrás para traducir ese nombre en la dirección IP que entienden los servidores. La mayoría de la gente no necesita saber cómo funciona hasta que tiene que tocar la zona DNS de su dominio, y ahí es cuando aparecen las dudas. Aquí tienes los ocho tipos de registro más habituales y para qué sirve cada uno.
1. Registro A (Address)
Asocia un nombre de dominio a una dirección IPv4. Es el registro más básico y el que casi siempre configuras primero cuando apuntas un dominio a un servidor concreto.
2. Registro CNAME (Canonical Name)
Crea un alias de un dominio hacia otro. Se usa mucho en subdominios, porque redirige el tráfico al dominio principal sin que el usuario vea la dirección real detrás.
3. Registro AAAA
Hace lo mismo que el registro A, pero para direcciones IPv6 en lugar de IPv4. Es el que necesitas si tu proveedor ya trabaja con esta versión del protocolo, cada vez más extendida a medida que se agotan las IPv4 disponibles.
4. Registro PTR (Pointer)
Hace la resolución inversa, es decir, mapea una dirección IP hacia un nombre de dominio. Se usa sobre todo para verificar la autenticidad de un servidor de correo saliente, algo que muchos proveedores de email comprueban antes de aceptar tus mensajes.
5. Registro MX (Mail Exchange)
Dirige el correo electrónico de un dominio hacia el servidor de correo que corresponde. Sin un MX bien configurado, los emails enviados a tu dominio simplemente no llegan a ningún sitio.
6. Registro NS (Name Server)
Indica qué servidores DNS son los autorizados para responder por tu dominio. Cuando cambias de proveedor de hosting, casi siempre son los primeros registros que tienes que actualizar.
7. Registro SRV (Service)
Especifica un host y un puerto concretos para un servicio determinado, como VoIP. Trabaja junto al registro A para identificar servicios como SIP o XMPP dentro de la misma infraestructura.
8. Registro TXT (Text)
Permite incluir texto legible dentro de la configuración DNS. Es el que usan protocolos de seguridad de correo como SPF o DKIM para demostrar que un dominio autoriza el envío de determinados emails. Si gestionas newsletters o correo transaccional, seguramente ya te hayas topado con este registro al configurar la autenticación SPF, DKIM y DMARC.
¿Qué otros registros existen?
Además de los ocho anteriores hay otros menos frecuentes pero igual de importantes. El SOA (Start of Authority) guarda la información de configuración general de la zona, y el CAA (Certification Authority Authorization) controla qué entidades pueden emitir certificados SSL para tu dominio, algo útil si quieres evitar que un certificado se emita desde una autoridad que no has autorizado.
Estos registros solo funcionan bien si el resto de la infraestructura detrás del dominio está igual de cuidada. Si estás valorando cómo elegir el mejor hosting para tu proyecto o tienes pendiente migrar tu web a un hosting nuevo, conviene revisar la zona DNS antes de mover nada, porque un registro NS o MX mal actualizado durante la migración puede dejarte sin correo o sin web durante horas.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda en propagarse un cambio de DNS?
Depende del TTL configurado en cada registro, pero lo normal es entre unos minutos y 48 horas para que se propague por todos los servidores DNS del mundo.
¿Puedo tener varios registros A para el mismo dominio?
Sí, y es una técnica habitual para repartir carga entre varios servidores, aunque para balanceo serio suele usarse también una CDN o un balanceador dedicado.
¿Qué pasa si borro un registro MX por error?
El correo dirigido a ese dominio deja de entregarse hasta que restaures el registro y se propague de nuevo, así que conviene anotar la configuración actual antes de tocar nada.
¿Es lo mismo el registro NS que el servidor de nombres del hosting?
No exactamente. El registro NS apunta a los servidores que gestionan la zona DNS, que pueden pertenecer a tu hosting o a un proveedor externo como Cloudflare, independientemente de dónde esté alojada la web.


